Originalmente (aunque aún se ven algunos casos del uso de este tipo de marcadores), la realidad aumentada se planteaba detectando imágenes no figurativas. Es decir, se planteaban elementos que el ojo humano no era capaz de comprender, pero que eran realmente buenos para un algoritmo, ya que definían formas simples muy marcadas y, por tanto, resultaba sencillo detectarlas y hacer seguimiento.
Este tipo de imágenes fueron evolucionando e incluso hoy en día se puede colocar AR sobre códigos QR, que son el mismo tipo de imagen inteligible para las personas, pero al menos tienen la capacidad de aparecer a nuestro alrededor en diversos tipos de formatos físicos.
Este tipo de realidad aumentada nunca ha llegado a ser realmente utilizada, más allá de ensayos o experimentos en departamentos de visión por computador, por la poca utilidad del soporte final.
