Una vez que se tiene el modelo digital, es necesario traducirlo a un lenguaje que la impresora 3D pueda entender. Este paso se llama laminado o slicing, y se realiza utilizando un software especializado llamado laminador o slicer, como Ultimaker Cura, PrusaSlicer, Bambu Studio o IdeaMaker.
El slicer divide el modelo 3D en cientos o miles de capas horizontales muy finas, y genera un archivo en formato G-code. Este archivo contiene instrucciones detalladas sobre cómo debe actuar la impresora: qué temperatura usar, en qué dirección mover los motores, cuánta cantidad de material depositar, cuándo hacer los movimientos de retracción, si usar soportes o no, y muchas más variables.
Además, en esta etapa se pueden configurar aspectos fundamentales como:
- Altura de capa (cuanto más fina, más calidad).
- Velocidad de impresión.
- Relleno interno (infill), que puede ir desde 0% (hueco) hasta 100% (sólido).
- Tipo de soportes para piezas con salientes o partes flotantes.
- Adhesión a la base, como bordes o faldones (brim o skirt).
