Una vez que la impresora termina de fabricar el objeto, este suele requerir una serie de pasos adicionales para mejorar su aspecto, resistencia o funcionalidad. Este conjunto de acciones se conoce como post procesamiento, e incluye:
- Eliminación de soportes: si se usaron estructuras temporales durante la impresión, deben retirarse cuidadosamente.
- Lijado y pulido: para suavizar superficies rugosas o eliminar marcas visibles de las capas.
- Pintado o acabado estético: se pueden aplicar pinturas, barnices o tratamientos térmicos para mejorar la apariencia.
- Montaje: si el objeto se imprimió en partes, es necesario ensamblarlas.
- Curado (en el caso de resina): en impresoras SLA o DLP, las piezas deben curarse con luz UV para adquirir resistencia completa.
El postprocesado puede ser tan simple como quitar una pieza de la cama, o tan complejo como varias horas de lijado, ensamblado y pintura, dependiendo del uso final del objeto.
