En esta etapa, comienza la fabricación real del objeto. La impresora 3D, siguiendo las instrucciones del G-code, deposita el material capa por capa, ya sea fundiendo plástico (en el caso de tecnología FDM), solidificando resina con luz ultravioleta (en SLA o DLP), o fundiendo polvo con un láser (en SLS).
Este proceso puede durar desde pocos minutos hasta varias horas o incluso días, dependiendo de:
- El tamaño del objeto.
- El nivel de detalle o calidad elegida.
- El tipo de impresora y tecnología utilizada.
- La velocidad de impresión seleccionada en el slicer.
Durante la impresión es importante supervisar el proceso, sobre todo al inicio, ya que un fallo en las primeras capas puede arruinar todo el objeto. Algunas impresoras avanzadas tienen sensores que detectan problemas como el filamento atascado, falta de material o errores de capa.
