Del mismo modo que en el caso anterior, si un algoritmo es capaz de detectar los puntos de la morfología de un rostro, podría hacerlo también del cuerpo humano, un pie, una mano, etc. Es aquí donde se extiende el uso del face tracking a lo que se conoce como body tracking.
Una vez se entrena el algoritmo y es capaz de establecer en tiempo real los puntos clave de la morfología humana (o de una mano, o un pie), sería posible colocar contenido superpuesto en dichos puntos.
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