Este es un tipo de realidad aumentada muy extendido principalmente por su uso en redes sociales. Todos hemos probado algún filtro de la cara en Instagram o Snapchat en el que se nos detecta la cara y sobre ella se muestra información visual. Puede servir para mostrarnos con maquillaje o directamente con deformidades cómicas.
Estos algoritmos se basan en el hecho de que de manera generalizada las personas tenemos la misma estructura facial. Por tanto, es relativamente sencillo generar un algoritmo que sea capaz de saber que está delante de una cara humana. Para ello se generan entrenadores de algoritmos con una base de datos de caras de muchísimas personas (datasets). Partiendo de estos datasets podemos ser capaces de determinar potenciales puntos clave de la cara que definen la morfología (nariz, boca, ojos, cejas, etc.). Con toda esta información, estos algoritmos son capaces de detectar una cara en milisegundos y hacer un seguimiento preciso y, por tanto, de colocar contenido visual de manera efectiva.
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